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PRESTAR ATENCIÓN, DE OTRA FORMA: el uso de la atención suspendida en momentos de transición

El cambio de ritmo que suponen las vacaciones nos hace evidente las transiciones con más o menos profundidad. Aquel espacio temporal de impasse donde, a la vez que revisamos el “curso” finalizado, pensamos en nuevos propósitos, retos, deseos… para el que vendrá.

Es un diálogo interno en la dimensión existencial, cuando conectamos con lo que sentimos en el aquí y ahora, cuando nos pensamos nosotros en el “mundo”, y hacemos una revisión, quizá rápida y superficial, que nos destaca y selecciona hechos, personas, momentos con los que haremos una composición, una narrativa con un significado: “Ha sido un buen curso, no tanto, en esto sí pero en aquello no…”

En realidad hablamos sobre el presente del pasado. Reviso el pasado tal y como lo veo ahora. Como decía San Agustín siempre estamos en presente.

Igualmente cuando pensamos en el futuro, es el presente del futuro. Desde quien soy ahora lo visualizo y me hago propósitos para la nueva temporada. Quizá no los cumpliré del todo, pero me orientan hacia donde deseo ir. ¡Y no es poco! Seguramente que en momentos de duda, dificultades…, podré recordarlos y encontrar el sentido y la voluntad que me permitirán persistir.

Estos pensamientos pueden emerger (porque no nos podemos forzar a producirlos) cuando conseguimos parar el ritmo del día a día, tomar distancia de la actividad frenética, de las obligaciones que nos piden estar atentos a los objetivos marcados, centrados en el deber, anticipando para asegurar un resultado, optimizando recursos. Lo que dirían algunos autores inspirados en W.R. Bion, practicando constantemente una atención focalizada.

Pero también hay momentos que requieren otro tipo de atención, hacer una reflexión sin prisas, donde podamos divagar, asociar y sentir qué nos dice aquello que estamos pensando, a donde nos lleva… Sería lo que se dice técnicamente practicar una atención suspendida (W.R.Bion). Suspendida de juicio, de comprensión lógica, de decisión, de utilidad inmediata.

Se trata de la atención que permite viajar en los tres tiempos mencionados: pasado, presente y futuro. Y con este viaje asociativo quizá descubrir o redescubrir lo que nos anima al poder redefinir el sentido de lo que hacemos o pretendemos.

Este viaje no requiere esfuerzo en resolver algo, sino la capacidad de aflojar certezas, de permitirse estar en suspensión, en emergencia y por tanto estar dispuestos a vivir momentos de incertidumbre, hasta de incoherencia y ambigüedad.

Son este tipo de pensamientos suspendidos, que nos hacemos en momentos de cambio vital-profesional, cuando sentimos que se ha terminado un proyecto y nos planteamos hacia donde queremos ir. En estos momentos podemos intentar encontrar un camino “útil” y “seguro”, porque puede que el entorno nos presione a hacerlo, pero quizá no será el camino que más sentido tome para mi. Y qué diferencia cuando nos dedicamos a ser “performantes” o cuando nos implicamos porque le vemos un sentido! Y entonces, ¡qué diferencia entre los equipos que trabajan con sentido compartido, con una visión deseada de futuro o aquellos que trabajan sólo para resolver el presente!

Desde la eficiencia y la productividad nos acostumbramos a practicar la atención focalizada; análisis de datos y solución de problemas a través de la lógica racional. Es una atención que sin darnos cuenta la practicamos en muchos otros ámbitos de la vida. ¡Presta atención, y no te distraigas!

Entonces no nos permitimos imaginar, reflexionar sin objetivos claros, asociar, sentir y escucharnos (individual ni colectivamente), y perdemos la capacidad de espera, de contener la propia ansiedad que pide el descubrimiento por emergencia.

Pero si lo que queremos es conectar de pleno con lo que hacemos, encontrar el sentido para arriesgar a aportar nuestra singularidad en favor del proyecto, necesitamos practicar esta otra atención, y por tanto, crear unas condiciones que la estimulen para explorar conjuntamente desde el no-saber lo que buscamos, no tener una explicación lógica de lo que emerge, pero que nos permitirá estar atentos a aquello significativo para cada uno, y seguramente innovador en su contexto.

Inevitablemente los equipos y organizaciones viven transiciones existenciales como las que mencionamos y, por tanto, necesitan renovar el sentido del proyecto en momentos clave. Habrá que estar atentos para identificar cuándo crear estos espacios organizativos de exploración conjunta y cuidar las condiciones que facilitarán el proceso de emergencia.

(para profundizar en la práctica, ver el Seminario Acción con Visión)

por Sandra Carrau, 13 de julio de 2017

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