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EL MIEDO QUE TENEMOS CUANDO DECIMOS “NO TENGO MIEDO”

La razón no nos alcanza para descifrar la violencia de un ataque a ciudadanos desprotegidos con los que, desde la propia fragilidad, nos identificamos: podríamos haber sido nosotros, o nuestra familia, o amigos…

Nos unimos en el dolor por el daño provocado, por los cuerpos destrozados, por la pérdida de semejantes, de miembros de la comunidad humana; hasta ahora desconocidos, pero ahora también, tan presentes.

A pesar de estar saturados de imágenes de crueldad inmensa, nos frotamos los ojos, asombrados, de que todavía vuelva a suceder y que hayan personas cuyos ideales sean destruir aquéllos que no comparten sus creencias.

Pero sobre todo nos desespera no saber cómo revertir, cómo transformar este deseo de muerte y el terror que querrían que impregnara nuestro corazón y que, entonces, paralizados o llenos de rabia, nos llevaría a una lucha fratricida.

No aceptaremos la invitación a la venganza ciega contra pueblos o religiones como desearían. Tampoco nos dejaremos asesinar como corderos; ya hemos entendido que no estamos aislados del mundo y sus conflictos, que el mal existe y que somos hijos de una historia que ha contribuido a ello.

Lo haremos sin arrogarnos una superioridad moral pero con la determinación de respetar y hacer respetar los principios de la convivencia humana. No fuera el caso que la aceptación de la diferencia, encubriera la dejadez o la cobardía.

Y mientras tanto, intentaremos entender el porqué de lo atractivo de unos ideales que exigen la destrucción de los demás, del recuento de agravios tan irreparable que hacen insoportable el diálogo, de cómo se han instrumentalizado tantos jóvenes por medio de una transcendencia que les exige que mueran matando, de cómo operan las dinámicas de los intereses políticos y económicos, etc.

Queremos entender y saber para poder influir y actuar a nivel próximo pero también a nivel público, para sentir las emociones y sentimientos y gestionar nuestros duelos y pérdidas pero también, como ciudadanos, como sujetos políticos queremos utilizar nuestro poder para transformar una sociedad que, ahora mismo, nos pide nuestra implicación.

Ahora que ya hemos dicho: “¡no tengo miedo!”, nos conviene saber lo que afirmamos.

Joan Roma i Vergés

Presidente Instituto Innova

21 de agosto de 2017, Barcelona

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